Etiquetas

,

Este libro de Jorge Fábregas es una joya. Se trata de dos obras reunidas: Comunidad Minotaruro y Leoncitas (Libros de Godot, 2014), las cuales retoman situaciones que son, al menos entre lo que he leído este año, originales.

La primera, Comunidad Minotauro, elabora una trama de traición y regicidio a partir del mito de Teseo y el Minotauro. El diálogo es la base de la estructura dramática y, aunque parezca obvio, es a partir del intercambio de palabras como se construye la intriga (en otras obras que comenté antes, muchas, el monólogo predomina). La intriga incorpora varios elementos que reconoceríamos como parte de los sistemas políticos mundiales: la censura, la construcción de la imagen mediante estrategias de ocultamiento, la victimización inventada, etc. Estos recursos de estado se combinan con la dinámica familiar de la casa de Minos, familia que funciona como un pequeño estado corrupto. Las relaciones entre dos sistemas, el político y el familiar, ofrecen al menos una doble lectura de la obra y, por supuesto, una lectura de aquel mito del Minotauro.

Las Leoncitas retoma a la familia como objeto de representación. En la obra se sigue la vida de tres hermanas con temperamentos opuestos. Desde jóvenes, las tensiones entre ellas y los padres generan verdaderas crisis. Al crecer, las Leoncitas consolidad sus enemistades, pero se ven obligadas a la convivencia por carecer de la necesaria distancia entre ellas. En su madurez, la conveniencia las reúne, pero no dejan de ser enemigas. El diálogo incisivo predomina y contribuye a construir la tensión entre los personajes.

Como otras obras contemporáneas, el texto carece de las didascalias orientativas que hacían al teatro una forma de discurso diferente a la novela, por ejemplo.